martes, 11 de mayo de 2010

LA LUZ - PRIMERA PARTE


CAPÍTULO IV


LA LUZ
PRIMERA PARTE


La iluminación es siempre un acto revelador. No significa, como algunos suponen,
dar algo nuevo al asunto en consideración ni aún a la persona que lo está considerando. Es
siempre un acto por el cual la verdad del asunto en consideración puede ser lograda
relativamente con mayor claridad. Tal realización jamás puede ser “dada” por una persona
a otra, porque la realización es siempre una experiencia subjetiva; la persona que la
experimenta lo hace solamente cuando está acondicionada apropiadamente y en su
momento oportuno. Su acondicionamiento adecuado y su hora - la sincronización del
anhelo por la Verdad con la capacidad para utilizar lo que se ha realizado - le hace posible
reaccionar al estímulo de otra persona o a una experiencia de tal forma que su conciencia
del asunto considerado se haga accesible a un grado relativamente superior de la Verdad.
Podemos decir que en ese momento la persona ha “ganado más sabiduría acerca del asunto”
- su conciencia de la naturaleza de tal asunto es entonces más sabia de lo que era.
En estos tiempos de indagación creciente en todas las facetas de la experiencia y del
funcionamiento humanos, no es sorprendente en realidad que mucha gente por todo el
mundo esté abriendo sus mentes a realizaciones más claras sobre la naturaleza de la ciencia
de artes ocultas llamada “astrología”. Esta serie de artículos bajo el título general de la Luz,
de la cual esta es la primera disertación, es ofrecida a estos, investigadores con la esperanza
de que aquellos que ya están “acondicionados adecuadamente y a tiempo oportuno”
hallarán, mediante la lectura cuidadosa, la experiencia de lograr cuadros más claros de lo
que es la astrología verdaderamente y cómo el conocimiento de su naturaleza puede ser
utilizado más constructiva y filosóficamente. Su propósito es completamente consistente
con su naturaleza - su propósito es iluminar y su naturaleza es la presentación simbólica de
la conciencia evolutiva de la Humanidad, “en masa” o individualmente.
A veces nos damos cuenta más intensamente de una cosa por la consideración de lo
que la cosa no es. Básica y esencialmente la astrología no es un estudio de eventos; no es
un estudio de las “personas en su vida”; no es una superstición aunque muchos la han usado
en tales formas que dan evidencia de su temor supersticioso a la vida y a la experiencia; no
es ciertamente un estudio de “mala o buena suerte”; su propósito principal no es determinar
la hora de los eventos pasados o futuros y - dadle gran consideración a esto - no es un
“estudio de las estrellas”.
Los “no” de la astrología mencionados arriba muy bien podrían referirse como los
“nudos” en los conceptos de la mayoría de las personas sobre astrología. Dos de ellos se
basan en la mentira, los otros contienen suficiente contenido de conocimiento o de
sabiduría para hacer la astrología de utilidad constructiva - pero solamente cuando el que la
practica está motivado por altos ideales de auxilio a los otros; y cuando es la clase de
persona que está siempre lista para considerar nuevas revelaciones de la verdad astrológica.
Ninguna persona encarnada ahora capacitada para usar el conocimiento astrológico es
“nueva en el asunto”; todas esas personas están recapitulando conocimiento del tema
obtenido en vidas pasadas y en justicia a ese esfuerzo del pasado, ahora se requiere esfuerzo
para desenredar los “nudos” de conceptos congestionados, supersticiones y medias
verdades mediante la expansión de la mente y el incremento de la “voluntad de la Verdad”.
El nombre de esta ciencia - arte que contiene la clave de lo que ella es verdaderamente;
vamos a analizarla para uso continuo durante la lectura asidua de estas series.
El “astr” de astrología es una de muchas palabras raíces derivada de lenguajes
antiguos que tiene significación esotérica y exotérica. Exotéricamente se refiere a “estrella”
y en esta connotación la astrología sobreentiende que es el estudio de la influencia en el
carácter y destino humanos ejercida por las estrellas en los cielos, como si nosotros los
humanos “tuviéramos que hacer lo que las estrellas nos mandan a hacer, a ser, a pensar, o a
desarrollar”. Tal concepto irracional de la “influencia estelar” tiene el efecto desintegrador
de intensificar los temores del hombre concerniente al “destino”, así como a sus propias
debilidades e ignorancia. En el plano del ejercicio Intelectual aún los acercamientos más
exotéricos pueden ser de ayuda en cuanto a familiarizar a las personas con un grupo
particular de símbolos y el estudio de las palabras claves interpretadoras de estos símbolos
conduce al entrenamiento de la facultad del pensamiento abstracto. Pero debido a que el
conocimiento sin uso no es la razón de ser de la astrología, debemos mirar más hondamente
la palabra en sí para lograr las verdades de su propósito.
Esotéricamente la “astr” de astrología se refiere a la luz. El hombre ha considerado
desde edades innumerables las estrellas en los cielos, como símbolos de luz purísima. El
astrónomo estudia los cuerpos celestes en términos de la distancia entre ellos y nosotros, de
su tamaño, peso, densidad y relaciones recíprocas espaciales. El astrólogo estudia lo que
estos cuerpos celestes simbolizan como luces de conciencia.
Asimismo, hay esotéricamente las connotaciones para la palabra “luz”. Una es esa
forma de luz que hace posible la percepción visual a los que están encarnados. En términos
de la vida manifestada, la luz es un poder creador, un atributo de todas las cosas
manifestadas que poseen una potencialidad creadora o manifestadora. Pero antes que esa
luz pueda “ser”, tiene que haber aquello que crea la luz visual y eso es la luz de la
conciencia. La conciencia creadora de lo que llamamos “vida” (por falta de una palabra
más específica), por medio de la conciencia creadora “reducida” de logos galácticos y
solares - todos los cuales están evolucionando - origina cualquiera y todas las formas y
grados de luz que pueden percibirse por todo el mundo manifestado. En otras palabras, la
luz perceptible es la polaridad negativa, la reflexión manifestada del atributo creador
positivo - la conciencia. Los primeros versículos del libro del Génesis manifiestan: “Dios
dijo, Sea la luz y fue la luz”. Ya sea que uno crea que la palabra “Dios” se refiere a la
esencia cósmica creadora o a la voluntad y la mente creadora de un logos solar, no importa
en esta conexión; lo que se quiere considerar es que la conciencia del poder creador fue
establecida y que la luz fue el primer gesto del acto creador. Las “tinieblas” aludidas se
refieren al estado de la vida sin forma que nosotros llamamos “caos”. “Caos” no significa
“la nada” como algunos creen, sino la esencia única de la vida que ha de ser utilizada por
las voluntades y mentes creadoras para la manifestación. La luz manifestada es la
proyección en la manifestación de la inteligencia creadora. La conciencia es ese grado de
darse cuenta - iluminación - del poder que es el requisito principal de la acción creadora.
Un logos solar está consciente del poder de crear - de manifestar - a través del
establecimiento de un cuerpo central - “el sol” - y la emanación de otros cuerpos - “los
planetas” que en su totalidad comprenden su campo de evolución. El logos evoluciona a
través de la evolución de sus miríadas de olas de vida y de formas que habitan los cuerpos
planetarios; el macrocosmo y el microcosmo son dependientes uno de otro - la evolución de
cada uno sirve y es concurrente con la evolución del otro. Por el atributo de la conciencia y
la facultad de elección, los humanos ejercen su potencialidad creadora de adelantar su
evolución. Nosotros los humanos no somos “creadores”; pero, como tenemos el poder de la
regeneración consciente, revelamos la potencialidad de la creación. Así como nuestro
Logos solar - Dios es, “asimismo nosotros estamos, destinados a llegar a ser a través del
desenvolvimiento de la conciencia de nuestra verdadera identidad y correspondientemente,
de nuestros poderes. Si, entonces, la astrología no es un “estudio de las estrellas”, sino un
estudio en símbolos arquetípicos de la conciencia, podemos despojarnos de nuestros
acrecentados conceptos falsos sobre el asunto y buscar en los horóscopos - los nuestros
particularmente - lo que ellos son realmente y para lo que son.
La aseveración que la astrología es el estudio de la influencia del Sol, la Luna, y los
planetas sobre nosotros - como humanos individuales o colectivos - no es falsa; pero, para
nuestro propósito hay otro acercamiento al asunto que va más hondo y por lo tanto debe ser
considerado. Hasta donde el “efecto de los planetas en los humanos” concierne, diremos
que la astrología es el estudio de las correspondencias entre los poderes vibratorios
planetarios y nuestros poderes reales o potenciales. Nosotros, como humanos, estamos
relacionados fraternalmente con todos los otros humanos como expresiones del mismo
arquetipo en este planeta. También somos - pero más indirectamente - fraternales a todas
las expresiones de vida en este planeta. Nuestra morada - la Tierra - es el cuerpo
manifestado de un Ser, que en su octava de funcionamiento, es fraternal a los Regentes
planetarios de nuestro sistema solar; por tanto, en miríadas de niveles de correspondencia,
todos en este sistema estamos relacionados mutuamente. Y, todos somos las ideas
manifestadas de nuestro Creador - nuestro Logos Solar - el “Padre-Madre-Dios”. Puesto
que los planetas de nuestro sistema son la incorporación de Seres cuya conciencia de la
vida los capacita para ese ministerio y cada uno tiene su función evolutiva particular y
efecto en el sistema total o en cualquier factor de éste, nosotros, como humanos y
estudiantes de astrología, estudiamos nuestros horóscopos para darnos cuenta de niveles de
conciencia de vida más elevados a través del conocimiento o del darnos cuenta de nuestras
potencialidades en correspondencia con las cualidades y significación de aquellos seres
cuya conciencia provee estructura y patrón a nuestro sistema. Los símbolos astrológicos del
Sol, la Luna y los planetas, designan lo que llamamos “regencia” de parte de nuestros
cuerpos, cualidades de la personalidad y el carácter, los principios inherentes en nuestras
capacidades para la expresión y la reacción y las calificaciones vibratorias de nuestras
experiencias y relaciones. Todos estos factores son, considerados juntos o individualmente,
para el único propósito de ampliar y purificar la conciencia - “iluminándonos” o
sirviéndonos para hacer el yo más consciente de la luz del Yo - y el Yo es el Espíritu que
identifica el parentesco y la unidad del hombre con su Creador.
A fin de establecer un acercamiento o entendimiento nuevos, se ha encontrado de
gran utilidad que se deje de hablar del asunto bajo consideración en los patrones habituales
que quizás uno ha usado por largo tiempo. Hay varios “clisés” que los estudiantes de
astrología han aprendido y usado y, para el desenvolvimiento más extenso de una
conciencia de “Astro-Luz”, podríamos poner en práctica algunas palabras y referencias
nuevas. Por ejemplo:
Encontramos muy fácil y natural decir, con relación al horóscopo de una persona:
“Esta persona tiene un Urano malo”. Fíjese en esa manifestación por un momento con
miras a hacerse más consciente de lo que dice. En primer lugar, nadie puede “tener” ningún
planeta; en segundo lugar, ningún planeta es “malo”. ¿Cómo podría ser malo siendo una
creación divina?. Revisemos esto: “La conciencia de esta persona sobre los principios
simbolizados por Urano está congestionada, desorganizada, inmadura o sin evolucionar”.
No decimos por tanto, que la persona es mala, perversa o desafortunada. Simplemente
queremos decir que su desarrollo - a través de quién sabe cuánto tiempo - no ha incluido
gran atención regeneradora a los aspectos del Espíritu que están caracterizados por el
símbolo planetario de Urano; queremos decir que tiene reserva de experiencia considerable
en crecimiento y desarrollo e integración por llevarse a cabo en ese punto. Pero eso no la
hace mala, perversa, ni aún desafortunada - significa simplemente que ella tiene que
realizar un desenvolvimiento especial en su llegar a ser evolutivo. El horóscopo es registro
simbólico de conciencia - no es un cuadro de tinieblas estáticas, sino que su gran valor
estriba en representar las esencias de las misiones de vida de la persona y su estado relativo
de evolución.
Decimos con frecuencia: “Esta ubicación de Saturno y este aspecto con Saturno
hace de esta persona un miserable”. ¡Deténgase un momento!. Toda la hueste celestial en
conjunto no puede hacer de nadie un avaro. El registro de Saturno en el horóscopo pinta
una acción de la conciencia de la persona - o la falta de conciencia-respecto a la posesión
de bienes materiales. La avaricia es un desequilibrio en la conciencia - atención excesiva a
la adquisición para contrarrestar un temor a perder, profundamente arraigado. Suprima esta
actitud injusta hacia Saturno - él se esfuerza en enseñarnos lecciones importantes y una de
ellas es el uso inteligente de los medios materiales. El dice “Mi naturaleza corresponde a su
potencialidad de aprender - entre otras cosas - a usar la substancia y medios naturales
inteligentemente”. “Hasta tanto usted admita en su conciencia el darse cuenta de este
principio para su propia elevación, tendré que hablarle a través de su temor a la pérdida;
cuando usted aprenda a usar en forma balanceada, el poder particular de conciencia que yo
simbolizo, usted sabrá que he sido siempre su amigo y su maestro. Convenga con lo que yo
represento como poder y cualidad de conciencia y su acercamiento a su propia Maestría
será adelantado en libertad y regocijo; usted sabrá entonces que no tiene que culparme más
por sus temores e inseguridades”.
Decimos a veces con cierto ardor de envidia: “¡Qué hombre afortunado!. Tiene algo
en trino con Júpiter”. Júpiter nos responde con una sonrisa en su forma bondadosa y
comprensiva y nos dice - tal vez un poco triste por nuestra envidia: “Me han llamado
frecuentemente el planeta de la abundancia y la buena fortuna - permítanme recordarles que
yo simbolizo simplemente vuestra propia conciencia de vuestro poder de mejorar, de
engrandecer y ampliar su naturaleza y sus condiciones; ustedes no reciben nada de mí -
ustedes expresan mi principio de ampliación y expansión por medio del optimismo, la
bondad, la generosidad y la audacia; lo que usted da en expresión, eso atrae hacia usted; si
vuestra conciencia de mí se revela a través del desajuste de la extravagancia, la
gratificación, el falso orgullo o la avaricia, yo no puedo registrar regeneradoramente en su
mapa, porque usted en su conciencia de mí no ha calificado para tal registro como lo ha
hecho este hombre. No puede envidiar su desarrollo. Mi principio les sirve a todos. Tómelo
en su conciencia de la vida, hágalo suyo por medio de la buena acción y su conciencia
desplegará tarde o temprano, el darse cuenta y la manifestación de esa forma particular de
la Luz que yo represento”.
Y así sucesivamente - con cada uno de los otros puntos planetarios. En conclusión,
debemos considerar otro punto por su significación especial en nuestro horóscopo - el
símbolo del Sol mismo.
El autor sugiere que cada estudiante de astrología bien inclinado, inaugure la
práctica de colocar el símbolo tradicional del Sol - el punto circunscrito por un círculo - en
el centro de cada horóscopo; este símbolo es por correspondencia el símbolo de nuestro
Creador, nuestra propia esencia espiritual, nuestro átomo simiente, la voluntad de vivir
eterna e indestructible, que caracteriza a la conciencia a través de todo el tiempo y el
espacio. Este es el símbolo construido con mayor sencillez, enfocado con mayor perfección
y el de mayor pureza arquetípica de todos los símbolos astrológicos - es apropiado que se
use para designar la conciencia Humana de la Fuente Divina, la Identidad y el Atributo.
Otro símbolo - el autor sugiere un semicírculo pasando sobre una línea horizontal - puede
ser utilizado legítima y efectivamente cama el Sol en el horóscopo, como “factor
planetario” - regente del signo fijo de fuego - Leo. Como este símbolo está sujeto a formar
patrones y aspectos, calificaciones y movimiento como en cualquier otro símbolo
planetario, podría estudiarse para representar la evolución de la conciencia de la naturaleza
Solar del individuo. La apariencia del símbolo Solar circular (el “Símbolo del Espíritu”)
corresponde a la apariencia del círculo del horóscopo - ambos centralizados por el mismo
punto. El “símbolo Solar planetario” corresponde en apariencia con el semicírculo superior
del horóscopo, la línea horizontal corresponde con el diámetro horizontal del horóscopo - el
“Yo Soy” de la conciencia del individuo y la complementación del Ascendente por la
cúspide de la séptima casa. Este símbolo sugiere además, como imagen, la salida del Sol en
el amanecer - y su uso en el horóscopo es recordarnos nuestra conciencia de los atributos
solares que estamos tratando de desenvolver por medio de nuestra experiencia evolutiva.

***

del libro " Estudios de Astrología IX ", de Elman Bacher

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