martes, 11 de mayo de 2010

LA LUZ - SEGUNDA PARTE


CAPÍTULO V


LA LUZ
SEGUNDA PARTE


Con el propósito de esclarecer la expresión y el entendimiento de este material,
convendremos en que la palabra “luz”, iniciada con la “l” minúscula se referirá a la
vibración perceptible visualmente; “Luz”, iniciada por la “L” mayúscula, se referirá a la
Conciencia; conciencia, con “c” minúscula, se referirá a la sensibilidad de percatarse del ser
humano.
Es maravilloso apreciar, mediante la reflexión, que por períodos incontables los
seres humanos han revelado la conciencia de la naturaleza oculta o esotérica de la luz, tal
como ha sido - y es - percibida en términos de negro, blanco y los colores del espectro. El
tema ha figurado prominentemente en programas de enseñanza y aprendizaje filosófico en
muchas tierras y en estos últimos tiempos se ha convertido en un factor importante en los
campos de la terapia objetiva y subjetiva. Aquellos que actualmente patrocinan y adelantan
este tema en el trabajo de curación están recapitulando conocimientos adquiridos en vidas
anteriores. No es “nuevo” en esta época, simplemente ha sido expuesto de nuevo para las
necesidades espirituales de la humanidad actual. La respuesta inspiradora a la potencia de la
luz natural, a la de los colores y la del bello color en las substancias, sirve para recargar el
aura - vista siempre como color o colores en el estudio clarividente - de la persona doliente
de tal forma que ella se hace consciente de una elevación espiritual; la condición del aura -
la matriz etérica - es fortalecida y armonizada hasta cierto grado, y es mejorada al mismo
grado, la salud del cuerpo físico. No todos los humanos han conocido verdaderamente el
aura y la significación de ésta en su existencia; pero se puede conjeturar que todos, en algún
momento, han experimentado la elevación “dentro de sí mismos” que acompaña la reacción
al valor espiritual de la luz en sus múltiples aspectos hermosos e inspiradores del color.
Préstele a esto una gran consideración meditativa: Reacción a es evidencia de
correspondencia con. No podemos reaccionar a nada ni a nadie con lo cual o con quien no
tengamos algún grado de afinidad negativa o positiva. El hecho indisputable de que un
humano pueda reaccionar al matiz o a la cualidad de un color revela que “algo” en él tiene
afinidad con “algo” en el color, o en el negro o el blanco. El hecho igualmente indisputable
que tal reacción pueda bajar o elevar la cualidad de su condición áurica, corpórea y
espiritual revela que su conciencia del color tiene afinidad con la Conciencia simbolizada
por el color. El poder, en tal o cual grado, es lo único que puede cambiar cualquier estado
vibratorio - químico, emocional, mental o anímico. Por lo tanto, si la condición química,
emocional, mental o anímica de un humano es bajada o disminuida por su reacción al
negro, al blanco o al color, él revela una conciencia de poder debilitada o inmadura dentro
de sí. Si, no obstante, su condición es mejorada, fortalecida, purificada o armonizada, su
respuesta al negro, al blanco o al color revela una afinidad entre su Espíritu y el espíritu que
para su conciencia simboliza el negro, el blanco o el color. Reflexione por un momento
sobre esas ocasiones en que su reacción a un matiz particular de verde, rojo, negro, o una
combinación ¿Estaba usted consciente del regocijo, la salud, la armodez, desaliento o
irritación; en ese estado de sensación de colores provocaron una sensación de náusea,
morbidez, desaliento o irritación; en este estado de sensación?. ¿Estaba usted consciente del
regocijo, la salud, la armonía o la paz?. Su reacción desgraciada reveló una falta de dominio
interno de usted mismo - algo en el poder de la cualidad del color estimuló una cualidad
correspondiente en su naturaleza astral, mental o anímica. Su reacción, que sirvió “para
bajar su tono”, reveló simplemente la necesidad de usted regenerar algún factor de su
constitución interna. No pierda tiempo ni energía en “culpar al color”. Con la regeneración
interna a través de la dirección de poderes, su capacidad mejorada de reaccionar, servirá
para revelarle el valor estético y el poder en el color, no reconocidos hasta ahora. La
regeneración de nuestra conciencia nos sirve siempre para revelarnos el Espíritu.
Los humanos, como individuos, varían considerablemente en la capacidad y en la
inclinación para reaccionar negativamente a estados de luz. Pero existe un estado semejante
al cual ha reaccionado la humanidad - colectiva o individualmente - con mucho más
negativismo que a ningún otro durante edades y ese es el Negro. En sentido cósmico el
Negro es vida sin diferenciación y sin manifestación; el Blanco es la Conciencia, la Luz,
que hace posible toda creación y manifestación. Por reversión en el plano de la percepción
física, el Negro es la congestión de todo el Color y el Blanco es el estado del Color sin
diferencia. Por lo tanto, el Blanco ha simbolizado para los reconocimientos subconscientes
de la humanidad el estado de pureza, de espiritualidad más elevada y de la Luz perfecta. El
Negro simbolizaba aquello que no se puede percibir en términos de sus partes o sus
factores. Puesto que nuestra cognición y reconocimiento de los fenómenos dependen de
nuestra habilidad de “diferenciar unas cosas de otras”, nosotros al comienzo de la evolución
nos congestionamos por el miedo, la inseguridad y la desesperación en nuestra reacción a la
negrura (ausencia de luz) de la noche. Esta reacción era una experiencia individual y
colectiva y lo es aún en el presente para muchas personas. Como seres que han estado
conscientes (encarnados y/o desencarnados) por largo tiempo, no podemos ni aun
imaginarnos un estado de “no ser” o de “no existencia”. Por lo tanto, el Negro simboliza
como color, aquellas cosas que llamamos “muerte”, lo “desconocido”, las congestiones de
conciencia completamente irredimidas - en resumen, todas aquellas cosas a las cuales
reaccionamos con sentimientos de obstrucción o de amenaza en nuestro progreso a través
de la existencia. Al grado que aceptemos o nos relacionemos con estos estados oscuros, así
intensificaremos nuestra capacidad e inclinación de existir en términos de dar Vida y de
expresar la Vida, nosotros agotamos nuestra conciencia de la Luz del Espíritu. Sin
embargo, la “negrura” en el alma no significa ni puede significar, la cesación de la vida
absolutamente en ningún sentido; simplemente indica un estado de congestión, que a su
vez, indica una necesidad urgente de medidas regeneradoras. La Luz es y es para nosotros
siempre; un humano puede crear mucho karma doloroso entrando en acción a base de su
relación con la negrura de alma; pero ese karma, en cambio, le proporciona experiencia
subsiguiente que altera el curso de su regeneración y evolución hacia nuevos
reconocimientos de la Luz de Dios y la Luz dentro de sí mismo.
En sentido cósmico, asimismo, el Blanco es el color simbólico de la pureza de la
inocencia - conciencia aún sin diferenciar o sin calificar por la experiencia de la
encarnación. El Blanco simboliza la “identidad del color” de los Espíritus Virginales antes
de su descenso involutivo como individualizaciones en cuerpos. Al otro extremo el Blanco
es la conciencia purificada del individuo después de completar su evolución como humano
- la realización unificada, clara y pura de su verdadera identidad como una creación de la
divinidad. Al comienzo, él era pureza inconsciente de su pureza; al final será pureza
realizada. Su reacción inspiradora al valor oculto del Blanco en su estado encarnado en
evolución es evidencia de la omnipresencia de su Espíritu; recuerde que si el humano no
tuviese dentro de sí mismo algo que corresponda a la perfección pura del Blanco, él no
podría responder a éste con resultados espiritualizadores. Los semejantes se atraen y se
reconocen mutuamente.
Se sugiere a todos los estudiantes que están penetrando en la significación espiritual
y esotérica de la astrología que se percaten con mayor concentración y conciencia del
significado para ustedes del Negro y del Blanco como “matices de colores”, como
símbolos de cualidades personales y espirituales, como poderes vibratorios que los
estimulen en alguna forma, y como figuras del lenguaje que se encuentran en la poesía, la
alegoría y la leyenda. Debe la posición ventajosa de la educación y el entendimiento
filosóficos hacerse más conscientes que nunca de cómo la mente y el sentimiento colectivos
de la humanidad han interpretado estos dos símbolos de la luz - Negro y Blanco - y sus
conocimientos sobre ellos - tiene gran significación para su acercamiento espiritual a la
astrología y a su habilidad en desarrollo para interpretar horóscopos - los suyos propios y
los de otras personas. El simbolismo de estas dos palabras es muy profundo, sobre lo cual
diremos algo más inmediatamente.
Los colores del espectro son símbolos de luz de cualidades anímicas. Se refieren a la
conciencia más espiritualizada de cuerpo, de mente y de emoción que el humano haya
realizado hasta ahora o que pueda realizar alguna vez - mientras esté evolucionando en la
identidad del ser humano. Un hombre de gran sabiduría dijo una vez que los colores son los
sufrimientos y alegrías en la existencia de la luz y se cree que él quiso decir que los colores
corresponden - o tienen correspondencia con los estados de sufrimiento y de alegría que los
humanos experimentan en tanto que ellos puedan percibir la luz y fueron creados por la
Luz. Se nos ha enseñado que más allá de los límites de los colores tal como los conocemos
ahora, existen variaciones y extensiones infinitas de vibración de la luz que sólo pueden
percibirse a través de la percepción extrasensorial en este plano o mediante el
funcionamiento en dimensiones de existencia superiores. Pero aquí nuevamente debemos
tener afinidad con las condiciones del alma o la conciencia representada por estas
extensiones del color, antes de que podamos percibirlas.
Como quiera que el aura de un ser humano es una cosa individual - que resulta del
grado que realice su identidad de Espíritu - los matices del color y las cualidades del color
que pueden simbolizar su estado espiritual, en cualquier punto de su desarrollo, pueden
revelar acá y allá, una condición oscurecida que sugiere una tendencia hacia la “negrura” en
uno o más de sus colores; correspondiendo por lo tanto, a un estado de su conciencia,
debido a la acumulación de miedo, odio y otras cosas más. Recuerde que la negrura indica
la congestión relativa, obstrucción o “pequeña muerte” en tendencia hacia la congestión o
el “caos” en la conciencia humana; pero su presencia en el aura o la conciencia, es
provechosa a la medida que revele la necesidad de regeneración. La indicación del negro
está actuando como “barómetro del alma” en forma especializada. Al grado que la
reactividad de una persona al color puro, luminoso y potente, se convierta más y más en
una parte de su funcionamiento natural, veremos la evidencia de su esfuerzo anímico, de
sus impulsos de aspiración, su amor, su desinterés, su idealismo y su devoción por el
establecimiento del Bien.
El aura de una persona puede revelar un área llena de un rico matiz intenso de un
color particular. Esta cualidad de color revelará la evidencia del gran esfuerzo y la atención
que se ha dado a cierta clase de desarrollo. Su personalidad revelará correspondientemente
una habilidad marcada en esa línea de esfuerzo y las características mentales y emocionales
nos señalarán en una forma muy individualista. Su “alma es poderosa y está enfocada” en
ese punto particular. Pero el desarrollo espiritual y la realización están indicados por el gran
cuerpo-alma y los colores del aura en vez de ser profundos e intensos en sus matices,
tenderán hacia la cualidad del color pálido - ya que están “cargados con Blanco”. Se hallará
una correspondencia muy significativa e interesante entre la “tendencia hacia la Blancura”
en las auras de humanos evolucionados espiritualmente y su inclinación personal hacia la
sencillez en las maneras y la pureza de integridad, motivos y propósitos. La
espiritualización resulta en la simplificación y de ese modo, con la evolución, los colores
que representan la conciencia de la persona tienden hacia la simplificación de la Blancura.
Por muy pálido que pueda ser un matiz de color en las auras de humanos evolucionados
espiritualmente, éstos bellos y delicados matices del color claro tienen gran potencia
vibratoria o “influjo de poder”. Frases tales como “gota a gota (la acción suave y persistente
del agua) desgasta la piedra” y “una contestación dulce aparta la ira” y “perdona a tus
enemigos” son correspondencias de poder entre los colores pálidos emblanquecidos del
aura espiritualizada y la conciencia espiritualizada de un humano altamente evolucionado.
Además la presencia de la “potencia del color pálido” en el aura revela el grado de
integración de la conciencia del individuo hacia todos los planos de su funcionamiento - los
diferentes aspectos de su ser y su conciencia son hasta cierto punto unificados y
armonizados mutuamente.
Todas estas observaciones relativas al Negro, al Blanco y a los Colores tienen
aplicación espiritual directa y práctica para el estudio de los horóscopos. Cuando estemos
preparados para abandonar nuestro uso de conceptos erróneos, encontraremos que:
El punto que debe radicarse por un pequeño punto redondo, en el centro del
horóscopo es un símbolo - y el único válido que tenemos del caos - la vida aún sin
diferenciar, del cual se hace toda manifestación. El punto central aplicado al horóscopo del
humano individual es la Idea (la humanidad) concebida por la Mente Divina de nuestro
Logos; de esa Idea nosotros, como arquetipo terrestre fuimos proyectados a la experiencia
individual. Un círculo circunscribiendo ese punto central simboliza nuestro Logos como
una Conciencia creadora individualizada y su manifestación como Sol - el cuerpo central, o
núcleo, de nuestro sistema solar. Como el hombre es Espíritu, este símbolo compuesto del
punto y el círculo pinta su Esencia Espiritual, su átomo simiente y su Potencialidad de
perfeccionar todos sus cuerpos. Entonces, de ese símbolo central emana la horizontal
izquierda para formar la línea del Ascendente del horóscopo del humano individual. Si
fuera posible gráficamente y fuera práctico, colocaríamos los símbolos del Sol (como
regente de Leo), la Luna y los planetas, así como los de los nodos lunares y Parte de la
Fortuna en los puntos apropiados en la circunferencia de la rueda completa; la
circunferencia es, por supuesto, la emanación del radio Ascendente. La representación de
los aspectos formados por los puntos planetarios serían demostrados por líneas rectas desde
el círculo central a los puntos en el radio que da las posiciones astronómicas para esa hora y
lugar. El ángulo formado por dos cualquiera de estas líneas indica por grado numérico el
aspecto creado por los dos puntos planetarios en su relación mutua. Todo aspecto en un
horóscopo - como una “cosa en sí misma” - tiene polaridad en los dos cuerpos que están así
relacionados mutuamente y la polaridad - como quiera y donde quiera - es la ignición de la
conciencia. La persona, desde su centro de conciencia como ser humano ha evolucionado
ciertas relaciones recíprocas entre los factores de su conciencia humana. Estos son
“aspectos” - llámelos o piense de ellos como “puntos de vista”; él mira desde el centro de
su mapa (esta conciencia central) las condiciones de su mapa, de su ambiente, sus
relaciones, actividades, flaquezas y deficiencias; sus aspiraciones, ideales y cumplimientos
relativos. Cada uno de estos puntos en la circunferencia de la rueda tienen correspondencia
con un color que puede aparecer en su aura y cada aspecto entre los pares de planetas en el
patrón de su mapa corresponden - básicamente - con una cualidad de su color o colores
áuricos. La blancura de un horóscopo humano está representada, no por el contenido de la
rueda (porque el contenido de la rueda se refiere a él, o lo describe, como una personalidad
desarrollando la conciencia de la verdad) sino por la blancura en el círculo central de la
rueda - el símbolo del Sol central. Si los factores del mapa fueran a indicarse en matices de
color, este círculo central se mantendría blanco - porque es el Espíritu omnipotente,
omnisciente y omnipresente. El Negro es indicado en el horóscopo humano solamente por
el punto central y en ningún otro sitio - y como tal simboliza la infinidad, la subjetividad
inconmensurable e incomprensible de la vida misma, de la cual son derivados todos los
Logos creadores y sus manifestaciones. En ningún lugar del horóscopo está indicada la
“maldad” (o el Negro en el sentido del mal absoluto). Los “puntos de vista” que llamamos
aspectos de “cuadratura” y “oposición” son patrones indicativos de tensión, inarmonía,
ignorancia o congestión de cualquier clase; pero son, no obstante, registros del cuerpo-alma
del humano; los puntos que forman cada uno de estos aspectos son poderes divinos según
son diferenciados por la conciencia humana en evolución. El Blanco de la Conciencia
Creadora establece, del Negro del Caos, un campo de evolución y ese programa evolutivo
es lo que cada horóscopo revela. La realización de identidad con el Blanco de la Divinidad
se efectúa finalmente a través de la purificación de los Colores áuricos (regeneración de
“aspectos y puntos de vista”).

***

del libro " Estudios de Astrología IX ", de Elman Bacher

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